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Silvia Pinal, hermosa y talentosa I

Silvia Pinal es una mujer que conjuga muchas cualidades en su persona: belleza, talento, inteligencia, gracia, iniciativa, pero sobre todo un carisma muy especial que no puede adquirirse ni comprarse ni montarse artificialmente, se nace con él o no se nace. Algunas personas pueden intentar desarrollar algo parecido a ese carisma, y quizás logren algunos rasgos, pero nunca alcanzarán el esplendor de quien posee un carisma auténtico, ese es el caso de la señora Silvia Pinal talentosa mujer, empresaria, productora, política, actriz de teatro, cine, radio y televisión, cantante, bailarina, madre, abuela y por si fuera poco bellísima, atractiva, símbolo sexual, sensual, sexy. Todo eso le dio la vida a Silvia Pinal.

Enumerar los éxitos artísticos de la señora Pinal sería una labor muy larga, su carrera ha sido exitosa y productiva desde el principio, pero sin duda uno de sus máximos éxitos es el haber sido estrella de varias películas del célebre cineasta español Luis Buñuel, que la catapultaron hasta hacer de ella una actriz de talla internacional, que ha quedado inmortalizada para siempre en la historia del cine mundial, sobre todo por la película Viridiana (1961), aunque también filmó otras con el cineasta español tan relevantes como El Ángel exterminador (1962), y Simón del desierto (1965). Viridiana está considerada entre las 100 películas más importantes de habla no inglesa.

También dentro del cine mexicano son importantes sus películas El inocente (1956), con Pedro Infante; ¡Viva el amor! (1958), El rey del barrio, con Tin tan (1950), Un extraño en la escalera (1955) y Divinas palabras, de Juan Ibañez (1977), pero aparte ha hecho teatro, comedia musical y televisión de alto rating, es empresaria, productora, también incursionó en la política -senadora y diputada- con el Partido Revolucionario Institucional, su serie televisiva Mujer casos de la vida real fue innovadora en la televisión mexicana ya que planteaba situaciones reales y posibles soluciones a los problemas presentados. Una carrera tan rica, larga y productiva no puede ser sintetizada en una reseña tan corta, pero tomemos un pequeño ejemplo de su trabajo para profundizar un poco en la compleja y carismática personalidad de la señora Silvia Pinal. Para tal efecto citaremos brevemente el caso de la película Un extraño en la escalera, del director Tulio Demicheli. Vayan estas líneas como un pequeño, pero muy merecido y sincero homenaje a esta mujer que ha iluminado con su presencia y arte los foros, locaciones y teatros en donde se ha parado a desarrollar su trabajo. Su aporte ha sido reconocido y premiado, y cada vez lo será más. Cuatro premios Ariel, cuatro Diosas de plata, y la Palma de Oro para la película Viridiana, en el Festival de cine de Cannes, en Francia.

Silvia Pinal es una mujer con una simpatía innata y con un atractivo personal impactante, una sonrisa que derrite, unos ojos que iluminan, una mirada preciosa, un cuerpo despampanante, una presencia seductora sin medida. Todo eso lo podemos atestiguar en muchos de sus trabajos en el cine y en el teatro, pero vamos a referirnos a uno de ellos en donde se pueden apreciar todas sus cualidades actorales y su belleza, se trata de la película Un extraño en la escalera, en ella Silvia representa a una secretaría taquígrafa llamada Laura, que entra a trabajar a una compañía de préstamos llamada La confianza.

La película está hecha para que se luzca la entonces muy joven Silvia Pinal. Se dice que al principio Arturo de Córdoba quería a otra actriz (nada menos que a Gina Lollobrigida o a Rosa Carmina), pero Silvia se preparó, se esmeró, hizo lucir su belleza en toda su plenitud y se quedó con el papel. Y la película cumple con ese cometido, Pinal luce con todo su poder seductor.

Desde que llega a solicitar el empleo como taquígrafa aparece tumbando caña con su impresionante figura enfundada en el célebre suéter del que se ha hablado tanto y que hace lucir sus senos de manera dionisíaca. Su coquetería, su mirada, sus guiños dejan boquiabiertos de entrada tanto a Alberto Núñez (Arturo de Córdoba), y al patrón Francisco Gutiérrez (José María Linares Rivas), quienes luego luego le echan el ojo. Ella está consciente del poder que tiene y se propone utilizarlo, porque la belleza es un poder. Pero ¿acaso era actriz Silvia Pinal? Sí, sin duda, y una buena actriz que lo demuestra en esta película desarrollando un papel un tanto complejo que va de la alegría juvenil a la angustia de la planeación de un asesinato. En esta cinta en particular representa a una mujer entre inocente, coqueta y dominadora de las situaciones, y logra una representación exacta, justa, con todo su ser, su cuerpo, sus movimientos, sus palabras, el tono utilizado para hablar, sus miradas, sus pausas, sus silencios. Todo juega en su representación actoral. La película la coloca no sólo como una chica sexy, sino además como una buena actriz.

Forjada en la actuación desde que era una extra, desde abajo, participando en los incipientes medios de comunicación y en otros ya establecidos en aquel tiempo como la radio, en donde participó como actriz secundaria en el programa 2 pesos la dejada en la XEQ, trabajó con actores como Carlota Solares y Luis Manuel Pelayo, y en la radionovela La dama de las camelias como productora. En estos programas Silvia Pinal aprendió que la voz puede manejar todos los matices necesarios para la expresión de los sentimientos.

Ser mirada es fabuloso y además funciona muy bien, le confesó a Cristina Pacheco en el programa Conversando, ella se sabía guapa, hermosa, sensual, y ejercía su coquetería abiertamente, le gustaba ser mujer, ser admirada, saberse bella. -Yo siempre he sido coqueta y me gusta coquetear. La señora Pinal ejercía todo el poder inmenso que posee una mujer guapa, lo sabía y lo utilizaba.